Resumen
En este viaje, en su forma metodológica observacional tiene como objetivo visualizar
los hechos paisajísticos culturales lacustres del siglo XVI y que perduran en pleno
siglo XXI, en una expresión extraordinaria de sitios, imágenes, simbolismos y formas
de vida como el “altépetl” (población humana originaria) y la “chinampa” (proceso
tecnológico ancestral integrador de la producción agrícola y piscícola, a través del
transporte acuático, la habitación y las áreas de celebración). El reconocimiento del
paisaje cultural lacustre de la ciudad de México pretende visualizar la susceptibilidad
de sitios patrimoniales. El resultado es una explicitación de la relación geográfica
humana del paisaje con la naturaleza sobre los seres humanos y el territorio,
sugiriendo un potencial de milenios de vida de los pueblos originarios nahuas. Así,
el paisaje lacustre Xochimilco–Tláhuac–Milpa Alta-Chalco deviene un territorio digno
de un legado cultural, que se enfrenta al embate desmedido de la urbanización. Se
concluye que el reconocimiento de una visualización del paisaje territorial construido
por unidades de paisaje fractales, es una forma cultural donde se construyen
módulos espaciales territoriales de vida creativa en su composición social, ambiental
y cultural.
