Resumen
Las celebraciones tradicionales reúnen múltiples muestras del patrimonio cultural inmaterial. Incluyen actos rituales y festivos, el empleo de saberes y técnicas ancestrales, espectáculos y numerosas representaciones artísticas. En México, entre las celebraciones de las ciudades y pueblos históricos destacan aquellas dedicadas a la Virgen María en sus distintas advocaciones. Tales festividades han estado presentes desde el siglo XVI y sobreviven hasta nuestros días en el siglo XXI.
Algunas de estas celebraciones reúnen multitudes. Una de ellas la de Nuestra Señora de Guadalupe que tan sólo en la Basílica en su honor en la Ciudad de México recibe anualmente más de diez millones de personas en los primeros días de diciembre. Otras poseen gran importancia cultural como la Romería de la Virgen de Zapopan que fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad durante la XIII sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO en 2018. Sin embargo, hay fiestas de este tipo en todo el territorio mexicano. En ellas se ven las danzas tradicionales, las artesanías multicolores y los aromas y sabores heredados de las culturas maya, azteca, zapoteca, totonaca, entre otras.
El objetivo de este trabajo es analizar cuáles son los factores que permiten que las celebraciones marianas en México se puedan adaptar a la manera de vivir contemporánea. Su principal fuente son las entrevistas y encuestas que se realizaron entre los participantes de tales celebraciones a lo largo y ancho de México. A partir de los testimonios de los herederos del patrimonio inmaterial, podemos comprender cuáles son los retos a los que se enfrentan las celebraciones marianas y cuáles son las estrategias que están empleando para su conservación.
