Resumen
Es difícil hablar de la historia de la Universidad de México, sin citar a Francisco Cervantes de Salazar, el hombre de letras que pronunció su lección inaugural en latín el día 3 de junio de 1553. Sigue siendo un misterio su llegada a México, sus primeros años en el país y su trabajo en la creación de la Universidad de México, como su participación en la fundación de la Universidad de Osuna, 1548. Cervantes de Salazar, aparece como el eslabón familiar que une a los Cervantes de Toledo, Alcalá de Henares, Trujillo, Sevilla, Canarias y México.
Amigo y pariente remoto de Hernán Cortés, amigo y pariente lejano de Antonio de Mendoza, Virrey de Nueva España y amigo del Arzobispo de México y Presidente del Consejo de Indias, Pedro Moya. No se puede hablar de Cervantes de Salazar en México si su historia se desgaja del cardenal Cisneros y de su protagonismo en el descubrimiento de América, en su amparo a Cristóbal Colón, el genovés, natural del pequeño pueblo italiano de Cugureto, como le contaba Nicolás de Ovando a Cisneros en la isla Española, mientras éste intentaba extender el modelo franciscano de la Universidad de Alcalá de Henares al Nuevo Mundo. Cervantes de Salazar se revela como el fiel servidor del ideal cisneriano y erasmista, promotor de las universidades de Osuna y México, favoreciendo la creación de la Universidad de Tarragona, obra de su pariente el cardenal Gaspar Cervantes de Gaeta, natural de Trujillo y pariente de Hernán Cortés y Francisco Pizarro.
A la muerte de Francisco Cervantes de Salazar, en el año 1575 en México, entre los libros de su impresionante biblioteca, conservaba los hechos de armas de sus sobrinos Miguel y Rodrigo de Cervantes en la batalla de Lepanto, narrados por el poeta sevillano Fernando de Herrera en su obra “Relación de la Guerra de Chipre y sucesso de la batalla naual de Lepanto”, editado en Sevilla en 1572. Cervantes de Salazar, moriría liberando a sus esclavos negros en México, sin conocer que su sobrino Miguel de Cervantes Saavedra, era sometido a las cadenas de la esclavitud de Argel, como “buen esclavo de guerra”.
