Abstract
Resumen
Los factores psicológicos y las relaciones de poder pueden generan comportamientos discriminativos, que limitan la respuesta de las personas discriminadas. Durante los momentos críticos de un desastre empeoran la respuesta, limitan las conductas preventivas y las acciones de protección, además de reducir la solidaridad. Durante la fase de reconstrucción, estos comportamientos marginan a las personas socialmente vulnerables. Discriminar significa dar un trato dañino y desigual a una persona o grupo, basado en prejuicios. Es un proceso de rechazo del otro, enfatizando ciertos atributos como raza, género, edad, estatus, clase, casta, migrante, refugiado o minusválido. La discriminación[1] es socialmente construida e introduce a personas a identificarse con la ideología de su propio grupo y rechazar la del otro mediante estereotipos que definen cómo comportarse, pensar y actuar. Por ello, a toda discriminación subyace un sistema de valores, ideas, creencias y prácticas.
México es un país altamente expuesto a riesgos naturales y conflictos socio-políticos y cuenta con una sociedad altamente estratificada con profundas raíces de discriminación. Entrenamientos psico-culturales,talleres y empoderamiento de las personas discriminadas pueden contribuir a reducir su vulnerabilidad social y a la vez empoderarse. Ello mejorará su capacidad de resiliencia gracias a respuestas efectivas de reducción de riesgos en desastres en cada hogar. Un manejo preventivo de riesgos permitirá mejorar la resiliencia y tendrá una repercusión positiva en su bienestar, salud y seguridad personal. Además, facilitará consolidar redes sociales existentes y crear resiliencia que protegerá ante nuevos desastres.
[1] Algunas ideas en ese artículo fueron expuestas durante el Segundo Congreso Regional de la Sociedad de Riesgo en América Latina que tuvo lugar en la Universidad de los Andes en Bogotá, Colombia del 9 al 12 de abril, 2012.
